Mercado de leche: es hora de discutir el problema correcto

7/1/2019

  • En cuanto a los precios de la leche oscilan (principalmente hacia abajo, como ahora), el sector es pródigo en señalar a los villanos: la mala organización de la cadena, el comercio minorista, los productos lácteos, la baja representatividad de los productores en Brasilia, la fiscalización y, claro, las importaciones de leche, este es el villano principal.

    Según el mantra común, todo esto y tal vez otro o dos puntos son los responsables de la fluctuación en el precio de la leche, a la que llamamos volatilidad. Con el fin de contribuir con la discusión, es oportuno ir más a fondo, evitando conclusiones precipitadas que, al final de cuentas, sólo pueden alejarnos de soluciones que realmente son eficaces.

    El primer punto a discutir: si la volatilidad es culpa de todo lo que está ahí, países con la cadena más organizada, que no importan leche y que tienen una red de protección mucho más robusta que la nuestra, por definición, menor volatilidad y productores con una vida mucho más fácil.

    Con el fin de comprobar la hipótesis, hice un ejercicio trivial. Comparé la dispersión de los precios mensuales, en dólares, de enero de 2010 a octubre de 2018 en una serie de países, desde Nueva Zelanda, icono de la eficiencia, exportadora y con una cooperativa prácticamente monopolista, hasta Argentina, con tantos o más problemas que nosotros. Los datos de Desviación estándar, expresados ​​en US $ por litro de leche, están en el gráfico 1. Una baja desviación estándar indica que los puntos de los datos tienden a estar cerca del promedio o del valor esperado. Una alta desviación estándar indica que los puntos de los datos están dispersos por una amplia gama de valores, resultando en una mayor volatilidad. En el gráfico 2, muestra el coeficiente de variación, en %, qué determina la desviación estándar en relación al promedio de la muestra.


    Una rápida vista de los gráficos anteriores muestra que comprobar nuestra hipótesis no va a ser tarea fácil. Incluso con todos nuestros problemas, no somos peores que los demás en este aspecto. Los datos indican que la volatilidad es una característica del mercado global como un todo, al menos de los países que están, en mayor o menor grado, a él conectados (Canadá, por ejemplo, no cuenta - tiene fuertes barreras para la entrada de leche, no exporta y tiene cuotas internas de producción, evitando aumentos de oferta - y generando altos costos que la sociedad local hasta entonces está dispuesta a pagar).

    Vale comentar el caso de Nueva Zelandia que, justamente por estar directamente conectada al mercado internacional, ya que exporta casi la totalidad de la producción, posee la mayor volatilidad. Un aviso para aquellos que consideran que las exportaciones son la salvación. Sí, son importantes y es loable que el sector se esté estructurando para exportar, pero es necesario alinear las expectativas. Lo que las exportaciones harán es permitir que continuemos creciendo la producción, pero no mejore la rentabilidad o reduzca la volatilidad. El mercado internacional es, como nos muestra Nueva Zelanda, más volátil que el mercado brasileño, sin contar que los precios medios son en general inferiores a los nuestros. Para tener exportaciones consistentes, tenemos que tener costos más bajos - y el sector viene mostrando continuamente que, con precios bajos, no conseguimos producir ni para el consumo interno.

    Sin embargo, vale recordar que tanto los exportadores como aquellos con políticas públicas robustas de protección comprueban un ambiente de negocios en que hay una continua salida de productores de la actividad. Se engaña quien piensa que estar en Estados Unidos, Nueva Zelanda o Europa representa estar seguro, con altas márgenes y creciendo siempre. Los menos eficientes siempre dejan la actividad y la nota de corte es cada vez más alta. Nada diferente de lo que tenemos aquí.

    Lo que deberíamos estar discutiendo hoy y no estamos:

    Diversos países y empresas están discutiendo hoy cómo lidiar con la volatilidad, y no cómo evitarla, ya que ello incurriría en costos para la sociedad que son cada vez más difíciles de empujar.

    Veamos algunos ejemplos:

    1)      Actualizaciones para mejorar la seguridad para los productores de leche antes de expirar el Farm Bill.

    2)      Foundation for the Future: un programa de garantía de precios al productor y estabilización de mercados.

    3)      Fonterra desarrolla herramientas para obtener precisión y seguridad en el precio de la leche.

    4)      Mercados de futuros de lácteos: en Argentina se acaba de lanzar.

    traducido por el OCLA del newsletter de MilkPoint por Marcelo Pereira de Carvalho